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PON A LAS CARDIOPATÍAS EN LA MIRA

Las cardiopatías rara vez son consideradas un "tema de mujeres", y esto tiene que cambiar, explica Kerrie Lee Brown, escritora de temas sobre la salud. Ella debe saberlo muy bien: tuvo un ataque al corazón a los 39 años. Afortunadamente, vivió para contarlo y ahora comparte sus valiosos conocimientos.

Cuando tenía 39 años me enteré de que tenía un problema en el corazón. Recuerdo que en la mañana de Navidad sentí un fuerte estremecimiento en el pecho; fue algo tan desconocido para mí que no le di importancia y consideré que era parte del estrés normal debido a las fiestas.

Unas semanas después, al regresar de un viaje relámpago a Florida con mi familia, empecé a tener episodios severos de palpitaciones cardiacas, tres o cuatro veces por semana, que me dejaban tumbada. Además, me daban muchos dolores de cabeza y me costaba trabajo subir y bajar escaleras. Hasta que una mañana en el trabajo me dio un ataque de pánico mientras estaba haciendo cola en la cafetería.

Una noche tuve una sensación espeluznante mientras estaba acostando a los niños: un dolor repentino y agudo apareció en mi hombro derecho y bajó a lo largo de todo mi brazo; sentí como si alguien me hubiera dado un golpe muy fuerte con un bate de beisbol. Un dolor insoportable recorría mi espalda y una sensación de agotamiento me golpeó con gran fuerza. A pesar de todo esto, no llamé a la ambulancia.

Le comenté a mi esposo que el dolor desaparecería y me sentiría mejor la mañana siguiente. "Nada más necesito descansar un poco", insistí con lágrimas en los ojos. Después de todo, mi jornada de trabajo había sido extremadamente demandante y estaba lidiando con un terrible viaje diario de cuatro horas para llegar a la oficina. ¿Cómo no iba a ser estrés? Además, no fumaba, era demasiado joven y muy saludable como para preocuparme por mi corazón.

Cuando lo recuerdo, pienso en que debí haber ido al hospital de inmediato, pero estaba en una etapa de negación. Desde el incidente me he dado cuenta de que todas las personas están en riesgo de sufrir enfermedades y ataques cardiacos. Tuve suerte. Si no hubiera sido por esta fuerte llamada de atención, no habría ido a hacerme los estudios necesarios que, a la larga, resultaron en una cirugía de corazón.

¿Por qué lo negamos?
En 2012, la Secretaría de Salud advirtió que la segunda causa de muerte entre las mujeres en México son las enfermedades cardiovasculares (hipertensión arterial, accidentes cerebrovasculares, infartos y otros daños de las arterias que irrigan el corazón), sólo por debajo del cáncer de mama. ¿A qué se debe esto? Para empezar, vivimos en una sociedad en la que todo es correr y correr, y las mujeres tratan de hacer todo en su hogar, su trabajo y sus círculos sociales. Como los síntomas usuales pueden ser similares a los dolores y achaques que las mujeres sentimos "todos los días", muchas veces los consideramos normales.

Además, la mayoría de las personas relacionan los problemas del corazón con el tabaquismo, la obesidad, altas cantidades de cafeína y malos hábitos alimentarios, y no esperan que se den en las mujeres saludables.

"Históricamente se ha creído que los males cardiacos son enfermedades de hombres mayores", comenta Matthew Mayer, investigador senior de una fundación enfocada en las cardiopatías. "Por eso, la mayoría de las investigaciones se ha enfocado en los varones y sus padecimientos, así que muchas personas siguen con la idea de que es una enfermedad propia de este sexo".

Poco a poco esta percepción y realidad están cambiando, y esto es clave, dado que, en la actualidad, una de cada tres mujeres en México muere por un infarto.

Lo que sabemos

Durante los últimos 20 o 30 años hemos visto cada vez más mujeres que, además de trabajar, se hacen cargo de sus hogares, lo que lleva a un alto nivel de estrés físico, mental y emocional.

"Las cardiopatías y los infartos evolucionan con el tiempo, pero a veces los síntomas no son aparentes sino hasta que algo más grave sucede, o vivimos con éstos sin saberlo porque no contamos con un proceso de detección sencillo", comenta Mayer. "Puedes sentirte sana un día y al día siguiente pueden diagnosticarte algún trastorno del ritmo cardiaco".

"Con los cambios en la dinámica familiar, las mujeres son las amas de su casa y de la fuerza laboral, así que están haciendo dos trabajos de tiempo completo. La consecuencia es que cuentan con menos tiempo para el cuidado personal. Las mujeres tienen que hacer un alto y preguntarse: '¿Estoy tratándome bien a mí misma?'", agrega Mayer.

Parte del problema es que somos una generación que se siente invencible. Tratamos de hacer de todo y no pensamos en las consecuencias. Si sentimos algo poco habitual en nuestro cuerpo, ignoramos los síntomas porque no tenemos tiempo de ir y quedarnos esperando horas en la clínica. En cambio, pensamos (sin un orden específico) en ir al supermercado, terminar pendientes del trabajo, pasar por los niños a la escuela, llevarlos a hacer sus actividades y, si nos queda algo de tiempo, sacar una cita para que nos corten el cabello, ser esposas… y la lista sigue.

No obstante, esta actitud tiene que cambiar. Gracias a las investigaciones sabemos que el índice de infartos está aumentando en mujeres jóvenes, y los índices de tabaquismo entre mujeres y profesionistas jóvenes todavía es elevado. Hay que considerar seriamente esto, porque, a fin de cuentas, el estrés no dejará de existir pronto.

Lo que se está haciendo

Los expertos están trabajando en tratamientos nuevos y en estrategias de prevención que se están implementando y poniendo en práctica. Ahora las investigaciones se están enfocando en las mujeres. Es más, los investigadores han descubierto que cierto tipo de ataques cardiacos son de mayor incidencia en mujeres que en hombres, y se están tratando ciertos problemas relacionados específicamente con el cuerpo femenino.

El cuerpo de las mujeres es obviamente diferente, y las investigaciones deben reflejarlo. Las fundaciones y asociaciones especializadas están ayudando a reconocer estos problemas pertinentes y a traducir sus resultados en programas que están a la vanguardia.

La buena noticia es que los investigadores y los médicos están más conscientes del problema hoy en día; lo malo es que no pueden leer la mente: debemos ser honestas con ellos y estar dispuestas a dar toda la información necesaria. "Como pacientes necesitamos informarnos y responsabilizarnos de nuestra salud. Si no le dices a tu médico que fumas o que no estás haciendo suficiente ejercicio, no te puede ayudar o enviarte a hacer los estudios específicos que necesitas", comenta Mayer.

Rechazar la verdad

Las mujeres con frecuencia descartamos los síntomas y los signos de alerta de las cardiopatías con demasiada facilidad, porque no creemos tener algún padecimiento. Tendemos a pensar que las sensaciones extrañas en el pecho, estómago o parte baja de la espalda son por indigestión o agruras, malestares que podemos atender por nuestra cuenta. Sin embargo, ésta es la forma en la que, a menudo, los problemas del corazón se diagnostican erróneamente, pues se minimiza lo que está sucediendo.

La naturópata Tanya Lee dice que las mujeres, sobre todo las jóvenes, no se preocupan por los riesgos cardiovasculares porque no tienen el colesterol elevado.

"A lo largo de las últimas décadas, el colesterol alto ha sido considerado un factor principal que contribuye a las enfermedades del corazón, y esto parece ser lo que la gente tiene en cuenta para monitorear el riesgo, pero éste ya no es el único factor condicionante", comenta Lee. "Cada vez es más evidente que la inflamación tiene un papel muy importante en el desarrollo de las cardiopatías. ¿Qué contribuye a esta inflamación? Una mala alimentación, la falta de ejercicio, el estrés y la deficiencia vitamínica".

Qué debes vigilar

La doctora Melissa Hershberg, fundadora de una clínica de medicina, fitness y nutrición, comenta que no es de sorprender que tanto los hombres como las mujeres tengan una visión distinta sobre este problema: "Los hombres tienden a experimentar los síntomas clásicos asociados con los ataques cardiacos: un dolor de pecho aplastante que a veces se irradia hacia el brazo izquierdo, mientras que las mujeres tienden a presentar síntomas un poco menos intensos y claros, así que no se reportan".

Las mujeres pueden experimentar fatiga abrumadora, náusea, dificultad para respirar, mareo o dolor de pecho que puede sentirse del lado derecho, izquierdo o central, o en el abdomen. A veces no se presenta dolor de pecho.

¿Por qué la diferencia? "Las investigaciones confirman que las cardiopatías en las mujeres pueden diferir de las de los hombres, pues no siempre implican un bloqueo evidente en una de las arterias grandes. A veces, la placa se va desarrollando a lo largo de las arterias más pequeñas que van hacia el corazón, y esto corta el flujo sanguíneo de forma más lenta y resulta en síntomas más ligeros", explica Hershberg.

Los expertos consideran que las mujeres necesitan hacerse responsables de su propia salud. Tienen que monitorear los factores de riesgo modificables como presión alta, niveles elevados de colesterol y glucosa, obesidad (sobre todo en la sección media del cuerpo) y dejar de fumar.

La doctora Hershberg advierte que si estás padeciendo síntomas como dificultad al respirar, mareos y fatiga, aun si no tienes dolor de pecho, debes comunicarte con tu médico de inmediato: "Estos signos podrían ser síntomas de cardiopatía sin que te des cuenta. Si algún familiar tuvo un ataque al corazón o un infarto antes de los 65 años, definitivamente debes comentárselo a tu médico, porque podría apuntar hacia un riesgo genético mayor".

No obstante, los expertos están de acuerdo en que sería incorrecto dejar toda la responsabilidad en manos de las mujeres. Aunque los profesionales de la salud han conseguido logros, todavía hay mucho trabajo por hacer. "Necesitamos mejores herramientas y terapias para ayudar a los médicos a diagnosticar y tratar a las mujeres que viven con afecciones del corazón, porque nos hemos dado cuenta de que, cuando se trata de la salud vascular, las mujeres son distintas a los hombres", menciona Mayer.

"Las investigaciones están ayudando a llevar a cabo estos cambios, pero cuesta tiempo y dinero, dos cosas de las que carecemos actualmente. Más aún, toma mucho tiempo llevar algo de la investigación a la práctica, y esto es algo que tiene que mejorarse, pero de manera segura y efectiva", comenta el investigador.

Lee añade: "No considero justo que las mujeres tengan que cargar con la mayor parte de la responsabilidad. El conocimiento de la salud y el bienestar debe venir de los profesionales, y los médicos son responsables de mantenerse al día y transmitir información actualizada a todos sus pacientes".

Cómo protegerte

Una vez dicho lo anterior, lo mejor que podemos hacer es saber cuáles son las señales de advertencia. Por ejemplo, sentirte fatigada y mal puede ser un indicador vital. Si piensas que algo no anda bien, detente un momento y escucha a tu cuerpo. Acude con un médico de inmediato y hazte los análisis necesarios.

Hershberg dice a sus pacientes que las primeras cinco cosas que deben hacer para disminuir las posibilidades de padecer cardiopatías son: dejar de fumar, bajar sus niveles de colesterol, seguir una alimentación sana para el corazón, bajar el nivel de glucosa en la sangre y hacerse análisis preventivos si tienen factores de riesgo o un historial familiar de ataques al corazón o infartos.

También puedes hacerte una evaluación en línea en el sitio
http://www.fundaciondelcorazon.com/prevencion/calcula-tu-riesgo.html, que te ayudará a saber si estás en riesgo o no. Recomienda a una amiga hacer lo mismo. Necesitamos ser conscientes de estas afecciones así como lo somos de cualquier otro problema o padecimiento serio.

Disminuye el riesgo

Te decimos cómo:

Deja de fumar

Mantén un peso saludable

Sigue un estilo de vida activo

Deja de usar sal

Consume cinco porciones al día de frutas y verduras

Reduce el consumo de grasas saturadas

Lee las etiquetas de los alimentos para saber si son saludables para ti

No consumas demasiado alcohol

Vigila las porciones de tus alimentos

¡Revísate!

Artículo proporcionado por: http://mx.selecciones.com/home/
FUENTE: Best You 20, marzo-abril de 2015, Editorial Reader's Digest.


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